En mi obra, el color lo es todo. Todo gira en torno a él. Es mi forma de expresar mis emociones, mi estado de ánimo y mi manera de habitar el mundo.
Mis colores son fuertes, intensos y brillantes, y están llenos de intención. Intento ver siempre el lado positivo y eso inevitablemente se refleja en mi trabajo. Por mucho que trate de moverme hacia gamas más neutras, no puedo evitar introducir un toque de color vivo, casi siempre neón. Es algo que me sale de forma natural.
Para mí, elegir la paleta no es un proceso forzado. Nace de la observación, del estudio y de la experiencia acumulada. Es una decisión intuitiva, pero no improvisada. Hay una sensibilidad entrenada detrás de cada combinación.
El color no es un elemento más en mis obras. Es el origen y es el resultado